sábado, enero 01, 2005

Cena de año nuevo.

El año siempre termina con la clásica cena en lo de la tía Graciela. Todos nos juntamos en esa casa grandota para comer hasta reventar, darnos los updates sobre nuestras vidas y charlar de boludeces, me encanta mi familia!

El menú se compuso de platos variados, traídos por las diferentes familias. A nosotros nos tocaron las ensaladas: una de verdes (lechuga morada, radicheta y aceite de oliva), una de zanahoria, pasas rubias y manzana verde, con aceite de oliva y jugo de naranja), y una simil caprese: daditos de mozzarella, tomates cherry, aceitunas verdes y albahaca. La tía Gachi hizo sus fabulosas milanesitas de pollo, con un toque de semillas de sésamo (perfectas: chiquitas, sin indeseables, con muchas semillas), un matambre de ternera que se desarmaba un poco, peceto en rodajas, acompañado de una rica salsa criolla con cebolla de verdeo y ensalada de papa, huevo y arvejas (amo la ensalada de papa!). La tía Raquel sorprendió con unas deliciosas tarteletitas de queso (blanco y parmesano), con semillitas de lino. También hubo piononos varios (muy rico el de atún, huevo y morrón).

En cuanto a bebidas no hubo sorpresas, vino blanco Traful, de bodegas Lopez, gaseosas, sidra y champagne para el brindis. La verdad, me quedé con la coca light. La mesa dulce estuvo muy completa, hubo helado, turrón, maní con chocolate y garrapiñada, un postre Kahún (con almendras, castañas y pasas) que no probé, y unos muy ricos brownies de chocolate cortesía de la prima Paula (se quemaron un poquito por debajo, pero la cubierta estaba crocante y el interior húmedo, como debe ser). Lamentablemente, no hay fotos porque mi cámara se quedó sin baterías.

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