Heladería Scannapieco.
Domingo a la tarde, mucho calor. Salimos a caminar con Violeta en busca de un heladito.
Pensando en las heladerías que quedan cerca de casa (Munchis y Freddo del Abasto)en un ataque de nostalgia digo "Vamos a ir a Scannapieco". Violeta se copa con la idea y, sin estar seguras de la ubicación exacta, pateamos derecho por Córdoba, mirando las vidrieras de los negocios de ropa cerrados.
Avistamos un grupete de personas pululando cerca de la entrada, cucuruchos en mano, y entramos. Era tal como la recordaba... me invade una sensación Disney.
Scannapieco es uno de esos lugares que se congelan en el tiempo medio a propósito. Decorado en color crema, con detalles en madera oscura, azulejos y los infaltables espejos detrás del mostrador, el lugar tiene un aire como a película en blanco y negro. Un tremendo acondicionador de aire y una balanza electrónica, pasan desapercibidos al lado de una radio antigua, un par de ventiladores Siam, y hasta una luz de esas que sirven para electrocutar moscas. La ilusión llega hasta el baño, inodoro "con balcón" y tapa negra, puerta de madera, azulejos verdes y el porta-rollo de papel higiénico ubicado a dos metros del suelo. "Al salir apague la luz" pide un cartel escrito con marcador negro... y quisiera conseguirme un artista filetero para que lo haga en cerámica.
El lugar es atendido por unos señores muy simpáticos y amables con sus uniformes prolijísimos, que bien podrían ser médicos, y si no médicos al menos azafatos, o capitanes de barco ¿se entiende lo que quiero decir?
Hay un montón de sabores para probar. Aparte del clásico cartel iluminado, miren las hojitas impresas pegadas en la pared, que detallan los ingredientes de algunos sabores raros: dulce de leche Ástor (en honor a Piazolla, con granos de café bañados en chocolate), chocolate Da Vinci (con crema de avellanas), Melba (con baileys y galletitas melba) y muchos más. Para los amantes de los sabores frutales hay ciruela, mandarina y sandía, además de los de siempre. No sintiéndome muy experimental que digamos, yo tomé mi acostumbrada combinación de chocolate amargo y frutilla a la crema. Violeta probó el coco quemado (muy rico) y el chocolate Da Vinci (no era un mar de avellanas, esa fue la única decepción). El helado estaba riquísimo, lástima que me di cuenta tarde que podría haberlo comido con cucharita de madera :-(
Aunque queda medio a trasmano, vale la pena pegarse una vuelta por Scannapieco. Yo la descubrí por la familia de mi ex. Tal vez ustedes ya la conocen, o es la primera vez que escuchan su nombre. Sea como sea, ténganla en cuenta para las salidas de este verano.
Heladería Scannapieco
Av. Cordoba 4826 - Palermo Viejo Tel +54 11 4773-1829 Buenos Aires
heladeria@scannapieco.com
www.scannapieco.com
1 comentario:
Aquí está la nota que te dije:
http://mlake.blogspot.com/
ese es su blog, claro, y es muy monono!
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