miércoles, febrero 04, 2009

Chau chau palermo

Hoy hicimos con Anabelle nuestra última caminata por el lago del rosedal. Yo pienso volver, pero mi amiga necesita empezar a ir por la zona de su casa, o sea, Puerto Madero y la reserva ecológica.
Le dijimos chau a nuestros encuentros de verano, gracias a los cuales he aprendido a amar los árboles (que tenemos gracias a sarmiento), los pajaritos y algún que otro perro.

Hoy medí la caminata desde Scalabrini y Sta Fé y no paré hasta que di dos vueltas al lago, caminando.



De la zona del rosedal, les dejo estos detalles que siempre me hacen bien:

El perro feliz:
Todas las mañanas, el señor X, cincuentón, panzón, bronceado, se pasea en short, junto a su fiel labrador café con leche y remera en mano. El perrito trae siempre en la boca una rama, y mueve la cola de acá para allá. El señor X arroja la rama al lago, y el perro feliz, corre a toda velocidad, se arroja a las aguas, nada hasta encontrar la rama, la rescata y se la devuelve al dueño. Al salir del lago, se sacude cual kohi-noor y luego se revuelca de espaldas en el pasto. Todos los días es lo mismo. Y cada vez que veo a ese perro, pienso "cómo querría ser así de feliz".

Los árboles:
La curva llena de eucaliptos, que cuando se prenden los rociadores dan mucho perfume.
Idem los pinos, con sus pequeñas piñas.
Los ceibos que riegan de flores rojísimas el agua del lago.
Los palos borrachos, que en esta época son como las reinas del carnaval, con esas flores tropicales.
Las araucarias, que uno diría que en Buenos Aires están como desubicadas, pero crecen bien.
Y muchos otros, que no me sé el nombre.

La fauna:
Los patos y los gansos y esos que parecen cisnes, con cuello negro, pero que andá a saber qué son en realidad.
Los pajaritos con pecho blanco, cuerpo marrón y casco negro.
Las torcasitas.
Las cotorras, que son bien quilomberas, pero qué hermosas que se ven cuando vuelan juntas, con ese verde fosforescente de las alas contra el cielo azul.

El viento:
Que me trae todos los aromas, desde la caca de perro, y el agua estancada, hasta el perfime de las rosas de premio, pasando por mi propio olor a hawaiian tropic factor 30.

Cómo serña en invierno?

1 comentario:

Unknown dijo...

Me encanto la descripcion de la cotidianeidad de la caminata 9y ademas esta lindo escrito!).
Si te resulta facil forwardearme un aviso de cuando publicas en el blog, encantada estare de leerte!!

beso