Escuché unas llaves
Sigo tan sorprendida de que mi vida cotidiana no sea más que recuerdos.
¿Y cuándo comienza eso que le da a las cosas un valor tan costoso?
¿Cuándo empiezan a tener el nombre "recuerdo"?
Me provoca inquietud que ya no vivan más.
Inclusive temor a la fugacidad.
Quisiera que estén siempre conmigo.
Y veo cómo se van, de a poco, sin mirar.
No pueden esperar a hacerme tanto mal.
Quisiera evitar la posibilidad
de que el pasado fatal pueda entrar por esa puerta,
cambiando en nostalgia el amor.
El tiempo parecía jugar a mi favor.
Un tiempo en que crecía y me olvidaba de vos.
Cambiando los horarios y el contestador.
Pero hay momentos en que vuelven a aparecer
detalles o sonidos que empecé a temer.
Escuché unas llaves al otro lado de la puerta,
y la memoria enseguida,
sin darme tiempo a nada,
completó el sonido de tu voz.
Luego el silencio doloroso, eso que es "recuerdo".
Trampas del corazón.
¿Qué puede hacer más daño: una presencia o un adiós?
¿Si la memoria falla dejaré de sufrir?
Hay algo en el aire del verano en mí que me permite estar alegre.
Quiero vivir una cosa nueva que no pase de hoy.
Que no me pueda acostumbrar.
Que pueda devolverme la paz.
Pero el otoño llega y sé que voy a sentir su sombra desnudando ramas en mi jardín.
Haciendo nuestra vida quizás, quizás feliz.
Gracias Adriana Vázquez, por la letra de esta canción maravillosa...
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