Hace varios días que en mesita de luz tengo un libro de Taschen lleno de obras Hiroshige, un artista japonés del 1800.
En una parte del libro Adele Schlombs cuenta como durante el gobierno de Yoshimune en el 1700 se crearon parques en la ciudad de Edo para el descanso de pueblo, y en muchos lugares se plantaron cerezos. Parece que una actividad común era admirar los cerezos en flor en Marzo.
En Buenos Aires yo no he visto muchos cerezos, pero hay. Florecen en septiebre, ahí es cuando son fáciles de encontrar. En el boulevard de charcas hay dos, casi llegando a la plaza Guadalupe. Y hay uno en Ayacucho casi MT de Alvear, tan chiquito que me da miedo que se ahogue con el humo de los bondis. Cada vez que paso por al lado de un cerezo tengo que parar y mirar. Me gusta esta foto porque muestra lo que suelo ver, una especie de cielo de flores.
En Washington DC hay un festival nacional de los cerezos en flor. Parece que desde 1912 hay una tradición de regalarse árboles entre Japón y la ciudad de Washington. Qué grosos... cada vez estoy más convencida de la importancia de que haya árboles en las ciudades.
185 Había una vez...
Hace 10 años.

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