OJELI:El texto que van a leer tiene escenas de cirujía, así que por ahí prefieran n0 meterse.Listo, gente, me quedé sin juicio. Luego de alguna que otra autosaboteada y problemas de horarios, ayer a las 6 salió de mi boca la última de mis hijas dentales.
No les voy a mentir, fue feo. La operación duró el doble que la vez anterior. Aparentemente las muelitas estaban totalmente aprisionadas entre el hueso de la mandíbula y su compañera de adelante. Eso hacía que no entrara ninguna pinza sin antes hacer lugar. Conclusión, me sacaron un cachito de mandíbula en la muela de abajo, y me martillaron con un cincel en la de arriba.
The horror, the horror.Me anestesieron todo muy bonito, así que sólo sentí presión, movidas y herramientas raras, pero no dolor. Salvo del maldito gancho que usa la asistente para separar mi cachete de los dientes. Yo le decía que me dolía y la señora se atrevió a preguntarme ¿pero dónde te duele?
¿Y cómo quería que le respondiera?, ¿¿¿¿¿telepáticamente?????? Al final hice unas señas y expliqué, pero parece que en esa parte no podían ponerme más anestesia, no etendí bien por qué, así que me la tuve que bancar. No lloré, pero hice algunos ruidos... poco dignos.
Mientras les escribo tengo que parar a untarme la comisura de la boca con vaselina para que no se me abra toda. Un divinor!
El doctor me pedía que abriera más la boca y que girara mi cabeza hacia él y hacia abajo. Para meterse hasta atrás, tenía que meter un dedo (creo que era el dedo gordo, pero como tenía los ojos cerrados, no sé) justo detrás de mis incisivos de abajo y hacer fuerza. Él y la asistente se quejaban de que era muy difícil llegar para atrás y me pedían que me esforzara más en abrir la boca y tirar para el lado contrario del gancho mortal.
"Dina, te tenés que relajar. Estás MUY tensa." Me decía, mientras me hacía bajar los hombros y las piernas. El doctor está trabajando en braile acá, no ve nada!"
Yo, entre tanto, reforcé dos ideas previas:
1) bajo tortura no funcionaría, así que nadie me cuente ningún secreto muy importante
2) mis hijos van a ser todos adoptados
Quiero agredecer a todos mis profesores de yoga, si no hubiera practicado tantas veces la relajación y la respiración completa, a todos mis ruidos y caras hubiera agregado arcadas y ahogamiento. Me porté bien lo mejor que pude, respiré por la nariz, intenté relajar: entrecejo, mandíbula, hombros, panza, caderas, rodillas, pies. Pero cada tanto todo volvía a hacerse un nudo de nuevo.
Los momentos más raros vinierons al final en cada muela.:
En la de arriba, con el cincel, el doctor me dijo "vas a sentir un golpecito". No fue uno, je je, fueron 8. Y me acuerdo porque no podía creer la forma en que cada golpe reverberaba en todo mi cráneo. Antes de salir el doctor me mostró el cincel y era chiquito, delicado, yo me había imaginado un martillo y un cincel de escultor, enorme como el que habrán usado para las manos de El David.
En la de abajo, luego de escuchar la sierra elécrica, pensé que me habían partido la muela en dos, después me enteraría que era la retiración de un cachito de mandíbula. Cuando el doctor tomó mi muela con la pinza y empezó a tirar y a retorcer, les juro que pensé que se iban a salir varias. Las pobrecitas estaban agarradas de mí con toda su fuerza, estaban más que vivas, estaban muy sanas. Y nosotros las estábamos arrancando!!!
En cada caso fue esperanzador y triste a la vez cuando empecé a sentir que se aflojaban.
Como en la vez anterior, de tanta tensión, cuando llegaron los momentos de coser cada encía, en ambos casos me dormí un poco. Era tal el contraste.
Finalmente todo terminó. Miramos las radiografías, me explicaron por qué había sido tan difícil. Y hasta hubo un momento de redención: la asistente me miró luego de sacarme todas las porquerías de la boca y la escafandra de papel que me había puesto arriba del babero y dijo "me parece que al final sí estabas abriendo la boca lo más posible... lo que pasa es que tenés la boca tan chiquitita!!" "Sí" dijo el doctor "Y tiene los cachetes tan grandes que cuando trata de abrir más la boca los absorbe y no se ve nada"
Quise putear, pero lo tuve que tomar como un cumplido.
Eric estaba esperándome en la puerta y me compañó a la farmacia a darme la inyección del antiinflamatorio. Yo entré re tranquila, porque la vez anterior me la banqué re bien.
Pero no, me desmayé como una bolsa de papas y tuvieron que agarrarme a mitad de camino y acostarme en el piso con las piernas en una silla. Menos mal que estábamos en el cuartito de aplicaciones, porque caí con los lompas desabrochados y medio culo afuera.
Qué papelón!!!!
Yo les juro que quiero ser buena paciente, no quejarme, portarme bien, colaborar... pero mi cuerpo tiene mente propia.
Por un lado estoy contenta que ya terminó todo, y sé que va a haber beneficios de esto. pero quedo un poco preocupada para futuros momentos de inevitable dolor en la vida de una mujer. Partos, mamografías, ver cuando a los hijos los vacunan, les sacan sangre, los cosen.
Tengo que prepararme, no puedo segur siendo tan blandengue.
Cómo voy a hacer?
Meditación?
Acupuntura?
Programación neurolinguística?
Drogas?
Espero que un poco venga con la maduración natural. Ojalá.